La lluvia empapaba a Bianca, sentada en la playa oteaba el horizonte mientras vagos acordes escapaban de su guitarra inundando cielo y mar, sus pensamientos flotaban más allá de la música, más allá de la espuma que jugueteaba entre sus pies. Bianca se encontraba en un lugar en el que nadie sería capaz de encontrarla, sentía como su corazón acompañaba, tristemente, al llanto del cielo y la melodía del mar. Se levantó, colgando su guitarra a la espalda, y caminó con dirección al infinito, disfrutando de como la húmeda arena se cernía sobre sus pies descalzos. Todo el mundo tenía un lugar favorito, un lugar donde sentirse feliz, donde pensar, donde disfrutar de la tranquilidad, pero Bianca no, ella estaba a gusto en cualquier lugar, siempre y cuando no hubiese gente a su alrededor.
Su interior era una constante lucha de sentimientos, entre el odio y la nostalgia, deseaba llorar, llorar hasta quedarse sin lágrimas, llorar hasta inundar el mundo, y solo quedase ella, flotando sobre una pequeña barquita sin rumbo fijo, pero no podía, no era capaz de llorar y desconocía la razón, por tanto tuvo que buscar una forma diferente de desahogarse. Todos los días Bianca paseaba por la playa con la guitarra y pequeño trozo de papel cerrado sobre el puño, después se colocaba frente a la orilla y arrojaba el papel al mar con todas sus fuerzas, y palabras, llenas de sentimiento, flotaban a la deriva del mar, a la espera de ser leídas.
Hoy, nadando en el mar, he encontrado un papel, escrito con una extraña caligrafía, que contenía dos sentimientos realmente contradictorios: Te odio. Te hecho de menos.PD: Quería aprovechar para daros las gracias a todos por que... somo 100!! aun no me lo creo *___* en cuanto pueda subiera la imagen con el regalo y estoy tratando de preparar un pequeño concursillo.





